LA TRANSPARENCIA EN LA GESTIÓN

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En una situación de crisis económica como la actual, donde al final todo sale a relucir, la transparencia es una cualidad  que no sólo cabe valorar si no que es absolutamente necesaria. Si hacemos el ejercicio de comprender cuál ha sido la causa de la situación de crisis actual entenderemos ésta realidad.

El análisis de la tendencia económico-social de los países más desarrollados en las últimas tres décadas nos muestra qué durante ese periodo las rentas no han dejado de crecer a un ritmo cada vez mayor, provocando que la demanda de inversión haya sufrido una presión exponencial ávida de oportunidades.

Al mismo tiempo, las clases políticas dominantes con la connivencia de las entidades financieras, con le fin de asegurarse unas altas tasas de crecimiento de la economía, facilitaron el acceso a crédito barato que favoreció el incremento generalizado del consumo, provocando un incremento de ventas  en las empresas y consecuentemente mayores rentabilidades en las inversiones; a costa del sobrendeudamiento de prácticamente todos los agentes del mercado. En resumen un modelo de crecimiento artificial, soportado por la burbuja financiera y desvinculado de la base económica real.

Es obvio que si el crecimiento hubiese sido más equitativo, igualitario y basado en aportar un valor real a la economía se habría evitado esta crisis. El inversor tipo no tiene la capacidad de influir en las tendencias del mercado, pero si puede decidir quién le asesora, quién le transmite el conocimiento, quién le facilita la toma de decisiones. Es aquí donde la transparencia es un valor esencial. El inversor debe disponer de toda la información necesaria para comprender el detalle de una inversión. Nuestro modelo de negocio, basado en el eje agencia-inversión-gestión en un marco on-line le garantiza disponer de toda esta información las 24 horas del día, los 365 días del año.

Como antes comentábamos, en los años de bonanza económica, donde vivíamos en la abundancia del crédito de todo tipo y, en especial del crédito al consumo, la tendencia generalizada en cualquier sector de actividad era al crecimiento y por tanto, allí donde uno invertía generalmente obtenía unos rendimientos del capital positivos que hacían sentir satisfecho al cliente; sin entrar a valorar en profundidad el servicio prestado por su gestor.  El problema aparece en el momento en que la tendencia del ciclo cambia. Es en este momento donde el cliente empieza a cuestionarse quien es su gestor, ¿que conocimientos tiene del sector de actividad en el que opera?, ¿qué procesos de información emplea para asesorar al cliente?, ¿en qué herramientas se apoya para facilitar la toma de decisiones de su cliente?, en definitiva ¿cómo gestiona sus ahorros? Un inversor exigente debe preguntarse cada día ¿tengo mi capital donde debo tenerlo? La respuesta sólo la tiene él, pero la transparencia en la gestión es el camino para obtener esa respuesta.

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